Por qué los códigos QR dejan de funcionar
Un código QR impreso en un cartel no se puede parchear. Esto es lo que realmente los rompe — y lo que conviene comprobar antes de mandar nada a imprenta.
Un código QR no es un enlace: es una imagen de uno. Una vez impreso en una carta, una tarjeta o un escaparate, ya no se puede editar nada — y aun así, códigos que se escaneaban perfectamente en el archivo de diseño dejan de funcionar semanas o meses después. Casi siempre es una de seis cosas.
1. El enlace de dentro nunca fue tuyo
Es la causa más frecuente y la menos evidente, porque al probarlo el código funcionaba.
Muchos generadores de códigos QR — sobre todo los que ofrecen códigos «dinámicos», estadísticas de escaneo o la posibilidad de cambiar el destino más tarde — no codifican tu dirección en absoluto. Codifican una URL corta en su dominio, que redirige hacia ti. La redirección es justo lo que hace posibles esas funciones: ven cada escaneo y pueden reapuntar el enlace.
También significa que tu código impreso depende de una empresa que no controlas: de que siga existiendo, de que conserve el dominio y de que tu cuenta siga en regla. Cuando termina la prueba, vence el plan, se retira la versión gratuita o venden el servicio, la redirección se va con ellos. El patrón sobre el papel no ha cambiado y se lee perfectamente: simplemente lleva a un sitio que ya no existe.
Cómo comprobarlo: escanea tu propio código con cualquier lector que muestre el contenido antes de abrirlo. Si lo que aparece no es la dirección que escribiste, tu código depende de un tercero.
Un código que lleva tu dirección codificada directamente no puede fallar así: entre el escáner y tu página no hay nada que pueda caducar. Es exactamente como los genera Sharen. La contrapartida es real y conviene entenderla: mira códigos QR estáticos frente a dinámicos.
2. La página a la que apunta se movió
El problema espejo del anterior, y el que se olvida al elegir codificación directa. Si codificas example.com/carta-verano y luego reorganizas el sitio, el código es ahora un enlace impreso a un 404.
La solución llega antes de generar, no después:
- Apunta a una dirección estable en tu propio dominio: la portada, una página permanente o una ruta corta que decidas conservar para siempre.
- Si el destino realmente tiene que cambiar (una campaña de temporada, una oferta rotativa), codifica una URL que controles tú y cambia lo que sirve desde tu lado. Mantienes la flexibilidad sin entregarle el enlace a nadie.
- Evita codificar URL con identificadores de sesión, parámetros de seguimiento o cualquier cosa que parezca temporal.
3. Demasiados datos apretados en el código
Cuantos más caracteres codifiques, más módulos necesita el código, y más pequeño es cada uno al mismo tamaño de impresión. Una URL larga con parámetros de campaña, o una vCard completa con dirección y tres teléfonos, produce una retícula densa con la que los teléfonos sufren con poca luz o en ángulo.
- Acorta la URL antes de codificarla: quita los parámetros que solo importan en la web.
- Para contactos, codifica los campos que la gente necesita de verdad: nombre, teléfono, correo, empresa.
- Si la vista previa parece ruido gris en lugar de un patrón, esa es la señal de alarma.
4. El logo se comió la corrección de errores
Los códigos QR llevan datos redundantes, de modo que puede faltar una parte del patrón y el código se sigue leyendo. Por eso funciona un logo en el centro: está tapando módulos que la corrección de errores puede reconstruir.
El margen no es infinito. En el nivel más alto de corrección se puede perder alrededor del 30% del código, y esa misma reserva tiene que absorber defectos de impresión, reflejos, arañazos y una cámara que enfoca mal. Un logo que tapa una quinta parte del código puede escanearse bien en pantalla y fallar en una tarjeta rozada.
Mantén el logo bastante por debajo del máximo teórico, déjalo centrado — en las esquinas están las marcas de posición y no se tocan — y comprueba el resultado impreso, no solo la vista previa. Hay más detalle en añadir un logo sin romper el código.
5. Falta contraste
Los escáneres buscan módulos oscuros sobre fondo claro. Los códigos de color y con degradado van perfectos mientras esa relación se mantenga: un violeta profundo sobre blanco se lee igual de bien que el negro. Lo que sí falla:
- Módulos claros sobre fondo oscuro (código invertido). Algunos lectores lo resuelven, muchos no.
- Tono medio sobre tono medio: un código pastel sobre una tarjeta beige.
- Un código impreso sobre una foto o un estampado cargado.
- Plastificado brillante bajo una luz de techo, que convierte todo el código en un reflejo.
Pruébalo en las condiciones en las que el código va a vivir de verdad: un display de mesa se lee con el brazo estirado y luz tenue de restaurante, no en un monitor calibrado.
6. Sin zona de silencio, o impreso demasiado pequeño
Un código QR necesita un margen vacío alrededor — la zona de silencio, por convención de cuatro módulos de ancho — para que el escáner encuentre sus bordes. Los diseñadores lo recortan constantemente, porque el código queda mejor pegado a un borde o a una imagen. Un código sin margen puede volverse ilegible aunque el patrón sea perfecto.
El tamaño importa igual. Regla aproximada para impresión: el código debe medir al menos una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. Un código que se lee a dos metros quiere unos 20 cm. En una tarjeta que se sostiene a 30 cm, bastan 2–3 cm.
Lista de comprobación antes de imprimir
- Escanea el arte final con un lector que muestre el contenido y confirma que lo codificado es tu propia dirección.
- Imprime una prueba a tamaño real, sobre el material real, y escanéala con la luz real.
- Pruébalo con dos o tres teléfonos distintos, incluido uno antiguo.
- Comprueba que el margen alrededor del código sigue intacto.
- Asegúrate de que la página de destino funciona en móvil y de que seguirá existiendo el año que viene.
Nada de esto requiere software especial. Requiere un código de cuyo contenido puedas responder y cinco minutos con una prueba impresa.
Lo que se pregunta antes de imprimir
¿Cuánto dura un código QR?
El patrón en sí no caduca: es tinta. Lo que caduca es aquello a lo que apunta: un enlace de seguimiento de un generador que ha dejado de pagar el dominio, o tu propia página tras reorganizar el sitio. Un código que codifica una dirección estable que controlas dura lo que dure esa dirección.
¿Se puede alterar un código QR ya impreso?
El patrón impreso no, pero si codifica la redirección de un tercero, quien controle esa redirección controla dónde acaba el escaneo. Buena razón para saber qué hay realmente dentro de tu código.
Haz un código que sobreviva a la tirada
Sharen codifica tu enlace directamente, lo diseña como quieras y nunca pone nada suyo en medio.